jueves, agosto 29, 2013

¿DÓNDE PUEDO DONAR LIBROS?


Si tienes libros de todo tipo que quieres donar a ONG o personas que los necesiten ¡Aquí tienes diferentes opciones para hacerlo ¡Entérate!
AIDA Books&More. Si tienes libros que quieres donar, esta librería solidaria puede ser una buena opción para hacerlo. Aceptan todo tipo de libros en buen estado, salvo enciclopedias de más de diez años y libros de texto. Tienen sede en Madrid, Valencia y Segovia, donde se encuentra también la librería. El dinero que obtienen con la venta de los libros donados lo destinan a los proyectos de cooperación que desarrollan en América Latina, Asia o África. Puedes echar un vistazo a los proyectos y si quieres donar aquí tus libros y apoyar los proyectos de esta asociación, ¡entra en este enlace y contacta!
Más libros libres. Esta es una librería gratuita con sede en Málaga y Sevilla. Alberto Medina, miembro de la sede de Málaga, nos cuenta que aceptan todo tipo de libros, excepto enciclopedias. También puedes llevar libros de texto porque “son muy demandados por los vecinos del barrio”. Además, nos comenta que tienen un acuerdo con la Universidad de Málaga para participar en una bolsa de libros de texto universitarios. Si te interesa esta opción, recuerda que puedes llevar los libros personalmente o enviarlos por correo.
Fundación Melior. Esta ONG lleva a cabo hasta el mes de octubre una campaña de recogida de libros de texto. Aunque tienen sede en Madrid, se pueden enviar libros de otras provincias contrareembolso, como comenta Marina Pérez. Eso sí, hay que tener en cuenta que los contenidos de los libros de estudiantes varía de una comunidad a otra. Recuerda que los libros que lleves deben de estar en buen estado para que otra persona los pueda usar. Si esta es tu opción, echa un vistazo a esta web ¡Y colabora!
Comgrafic. Es una empresa social que gestiona, entre otros, el proyecto Todos nos merecemos un libro. Esta iniciativa consiste en la recogida de libros donados para entregarlo a personas u organizaciones que los necesitan. La empresa se encuentra en Barcelona, pero puedes enviar por correo los libros que quieras. ¡Entra en este enlace y entérate de todo!
Librería Libros Libres. Al igual que Más libros libres, esta es una librería gratuita. Puedes llevar cualquier libro, excepto los de texto y enciclopedias. Tienen sede en Madrid, Linares (Jaén), Badajoz, Córdoba y Barcelona, así que puedes acercarte a estas librerías para dejar tus libros. Si lo prefieres, también puedes hacer tu donación enviando los libros por correo. No esperes más ¡Infórmate aquí!
Tienda Azacan. Esta ONG de Valladolid, que se dedica a crear bibliotecas en países del Sur, también acepta donaciones de libros. ¡Echa un vistazo a su web!
También puedes visitar estas web y ver qué otras maneras tienes para dejar los libros a quiénes lo necesiten ¡Echa un vistazo!
Truequebook.es. Esta red de trueque pone en contacto a personas que quieren donar libros (además de otros materiales escolares) con otras que los necesitan. ¿Qué tienes que hacer? Entra en la web, regístrate y guarda en tu baúl aquellos libros que quieras dar.
Libros compartidos. Esta es una web para intercambiar o donar los libros que quieras. Para ello, debes registrarte e indicar qué libros te interesa dar. Cuando alguien se interese por uno de ellos, recibirás un correo indicándolo. ¡Entérate!
Por último, te proponemos una forma divertida de donar los libros que quieras ¡Bookcrossing! Como explican en su web, es un club de libros global que atraviesa el tiempo y el espacio, o dicho de otra manera, consiste en liberar libros por tu ciudad para que la persona que quiera los encuentre. Así que si te apetece compartir tus textos en esta librería sin paredes Entérate y ¡A por ello!

Por: Blanca Pérez/CanalSolidario.org el 28/08/13 11:05 

viernes, agosto 23, 2013

EL DÍA QUE DEJÉ DE DECIR "DATE PRISA"


Cuando estás viviendo una vida apretada, cada minuto cuenta. Sientes que deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes, mirar una pantalla, o salir corriendo hacia el siguiente destino. Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo y atención, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.

Esa fue mi vida durante dos años frenéticos. Mis pensamientos y acciones estaban controlados por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas. Y aunque cada fibra de mi sargento interior quería llegar a tiempo a todas las actividades de mi programa, yo no.

Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo de quienes se paran a oler las rosas.

Cuando tenía que estar ya fuera de casa, ella estaba ahí, toda dulzura,tomándose su tiempo para elegir un bolso y una corona con purpurina.

Cuando tenía que estar en algún sitio desde hacía cinco minutos, ella insistía en intentar sentar y ponerle el cinturón de seguridad a su peluche.

Cuando necesitaba pasar rápidamente a comprar un bocadillo en Subway, separaba a hablar con la señora mayor que se parecía a su abuela.

Cuando tenía 30 minutos para ir a correr, quería que parase la sillita paraacariciar a cada perro con el que nos cruzábamos.

Cuando tenía la agenda completa desde las seis de la mañana, me pedía que le dejase cascar y batir los huevos con todo cuidado.

Mi niña despreocupada fue un regalo para mi personalidad de tipo A, orientadaal trabajo, pero yo no lo vi. Oh no, cuando tienes una vida apretada, tienes visión de túnel - solo ves el siguiente punto en tu agenda. Y todo lo que no se pueda tachar de la lista es una pérdida de tiempo.

Cada vez que mi hija me desviaba de mi horario, me decía a mí misma:"No tenemos tiempo para esto". Así que las dos palabras que más usaba con mi pequeña amante de la vida eran: "Date prisa".

Empezaba mis frases con esas dos palabras.

Date prisa, vamos a llegar tarde.

Y las terminaba igual.

Nos lo vamos a perder todo si no te das prisa.

Comenzaba el día así.

Date prisa y cómete el desayuno.

Date prisa y vístete.

Terminaba el día de la misma forma.

Date prisa y lávate los dientes.

Date prisa y métete en la cama.

Y aunque las palabras "date prisa" conseguían poco o nada paraaumentar la velocidad de mi hija, las pronunciaba igualmente. Tal vez inclusomás que las palabras "te quiero".

La verdad duele, pero la verdad cura... y me acerca a la madre que quieroser.

Entonces, un día trascendental, las cosas cambiaron. Habíamos recogido a mihija mayor del cole y estábamos saliendo del coche. Como no iba losuficientemente deprisa para su gusto, mi hija mayor le dijo a su hermana:"Eres muy lenta". Y cuando se cruzó de brazos y dejó escapar unsuspiro exasperado, me vi a mí misma - la visión fue desgarradora.

Yo era una matona que empujaba y presionaba y acosaba a una niña pequeña quesólo quería disfrutar de la vida.

Se me abrieron los ojos, vi con claridad el daño que mi existenciaapresurada infligía a mis dos hijas.
Aunque me temblaba la voz, miré a los ojos de mi hija pequeña y le dije:"Siento mucho haberte metido prisa. Me encanta que te tomes tu tiempo, yme gustaría ser más como tú".

Mis dos hijas me miraban igualmente sorprendidas por mi dolorosa admisión,pero la cara de mi hija menor tenía un brillo inconfundible de validación yaceptación.

"Prometo ser más paciente a partir de ahora", dije mientrasabrazaba a mi pequeña, que sonreía con la promesa de su madre.

Fue bastante fácil desterrar las palabras "date prisa" de mivocabulario. Lo que no fue tan fácil era conseguir la paciencia necesaria paraesperar a mi lenta hija. Para ayudarnos a las dos, empecé a darle un poco másde tiempo para prepararse si teníamos que ir a alguna parte. Y a veces, inclusoasí, todavía llegábamos tarde. En esos momentos me tranquilizaba pensar quesolo llegaría tarde a los sitios unos pocos años, mientras ella fuese pequeña.

Cuando mi hija y yo íbamos a pasear o a la tienda, le dejaba marcar elritmo. Y cuando se paraba para admirar algo, intentaba quitarme la agenda de lacabeza para simplemente observar lo que hacía. Vi expresiones en su cara que nohabía visto nunca antes. Estudié los hoyuelos de sus manos y la forma en quesus ojos se arrugan cuando sonríe. Vi cómo otras personas respondían cuando separaba para hablar con ellos. Observé cómo descubría bichos interesantes yflores bonitas. Era una observadora, y aprendí rápidamente que los observadoresdel mundo son regalos raros y hermosos. Ahí fue cuando por fin me di cuenta deque era un regalo para mi alma frenética.

Mi promesa de frenar es de hace casi tres años, y al mismo tiempo empezó miviaje para dejar de lado la distracción diaria y atrapar lo que de verdadimporta en la vida. Vivir en un ritmo más lento todavía requiere un esfuerzoextra. Mi hija pequeña es el vivo recuerdo de por qué tengo que seguirintentándolo. De hecho, el otro día, me lo volvió a recordar.

Habíamos salido a dar un paseo en bicicleta durante las vacaciones. Despuésde comprarle un helado, se sentó en una mesa de picnic para admirar con deleitela torre de hielo que tenía en la mano.
De repente, una mirada de preocupación cruzó su rostro. "¿Tengo quedarme prisa, mamá?"

Casi lloro. Tal vez las cicatrices de una vida acelerada no desaparecen porcompleto, pensé con tristeza.

Mientras mi hija me miraba esperando a saber si podía tomarse su tiempo,supe que tenía una opción. Podía sentarme allí y sufrir pensando en la cantidadde veces que le había metido prisa a mi hija en la vida... o podía celebrar elhecho de que hoy intento hacer algo distinto.

Elegí vivir el hoy.

"No tienes que darte prisa. Tómate tu tiempo", le dijetranquilamente. Su rostro se iluminó al instante y se le 
relajaron los hombros.

Y así estuvimos hablando de las cosas de las que hablan las niñas de seis años que tocan el ukelele. Incluso hubo momentos en que nos sentamos en silencio simplemente sonriendo la una a la otra y admirando las vistas y sonidos que nos rodeaban.

Pensé que mi hija se iba a comer toda la maldita cosa - pero cuando llegó alúltimo pedazo, me pasó la cuchara con lo que quedaba de helado. "Heguardado el último bocado para ti, mamá", me dijo con orgullo.
Mientras el manjar saciaba mi sed, me dí cuenta de que había hecho el negocio de mi vida.
Le di a mi hija un poco de tiempo ... y, a cambio, ella me dio su último sorbo y me recordó que las cosas son más dulces y el amor llega con más facilidad cuando dejas de correr por la vida.

Ya se trate de ...

Tomarse un helado

Coger flores

Ponerse el cinturón de seguridad

Batir huevos

Buscar conchas en la playa

Ver mariquitas y otros bichos

Pasear por la calle

No diré: "No tenemos tiempo para esto". Porque básicamente estaría diciendo: "No tenemos tiempo para vivir".
Hacer una pausa para deleitarse con los placeres simples de la vida es la única manera de vivir de verdad.

(Confía en mí, he aprendido de la mejor experta del mundo.)



sábado, agosto 17, 2013

DIFERENTES PERO NO PEORES

COMER COMO MEDICINA


Hipócrates


LA VERDADERA MISIÓN DE LA ESCUELA

"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde.


 


martes, agosto 06, 2013

CHILDFREE



"Quiero que la gente sepa que me gustan los niños. La gente supone que los odio. Esto no es verdad. He trabajado con niños y me ha parecido una experiencia increíblemente gratificante.
Quiero que los demás sepan que soy una persona práctica. No creo que sea correcto educar a un niño en un hogar lleno de estrés. No tengo un trabajo con ingresos extraordinariamente altos y me preocupa estar presionada por el préstamo estudiantil cuando me gradúe de mi programa doctoral.
Un niño no es un tierno accesorio que dejas en la guardería durante el día y lo vuelves a ver por la noche. Estoy consciente que hay un compromiso asociado con su educación, y no es algo que yo desee hacer. Tomo mis obligaciones de manera muy seria y pienso todas y cada una de mis decisiones utilizando la lógica y el razonamiento, y lo he considerado de la misma manera."